Microsoft lanza una pulsera que contrarresta los temblores del Parkinson

El Parkinson es una enfermedad que afecta al sistema nervioso, provocando la falta de coordinación de quienes lo sufren, así como temblores. Con más de 10 millones de enfermos en todo el mundo, en los casos más comunes causa temblores en brazos y piernas, lo que provoca la necesidad de asistencia continua de otras personas para realizaras tareas sencillas, como sujetar los cubiertos, dibujar o escribir.

Con la finalidad no de curar -ya que el Parkinson, de momento, es incurable-, pero sí de contrarrestar estos temblores y facilitar la vida de los afectados por la enfermedad, Microsoft acaba de presentar Emma Watch, un wearable que vibra, con el fin de compensar los temblores.

Vibraciones contrarias a los movimientos involuntarios del brazo

Emma Watch consiste en una pulsera, con un tamaño similar al de un smartwatch cualquiera, con pequeños motores, similares a los integrados en los móviles.

Ésta emite vibraciones contrarias a los movimientos involuntarios del brazo, contrarrestando los temblores de las manos y estabilizando los movimientos de las manos.

El dispositivo está liderado por Haiyan Zhang, directora de Innovación de Microsoft Research Lab Cambridge (Inglaterra). Zhang ya trabaja en diferentes proyectos vinculados a la salud y el juego, como Fizzyo -un dispositivo conectado para que los niños con fibrosis quística puedan transformar sus ejercicios diarios de fisioterapia en un experiencia de juego- o Proyecto Torino, un proyecto para que los niños con discapacidad visual puedan aprender programación informática.

En este caso, su objetivo era ayudar a Emma Lawton, una diseñadora gráfica, que tuvo que abandonar su profesión a los 29 años cuando fue diagnosticada de Parkinson. ‘Mi brazo derecho empezó a tener vida propia‘, escribía Lawton en su libro ‘Dropping the P Bomb‘.

Su historia no es inusual. De hecho, el 2% de las personas que padecen los síntomas del Parkinson lo sufren antes de los 40 años, tal y como mostraba el programa ‘The Big Life Fix’, de la BBC.

La sensación, según parece, es aparentemente extraña. Pese a que Emma ve cómo su mano vibra, no lo nota. En vez de eso, puede usar la mano como antes, escribiendo su nombre sin muchas dificultades.

Según Zhang, lo que seguramente está pasando es que el cerebro, al dejar de notar que la mano se mueve, deja de intentar corregir su posición.

Aunque, según asegura la compañía, muchas personas han mostrado ya interés por el proyecto, aún quedan muchos años de pruebas e investigación hasta que este wearable pueda comercializarse y llegar a las muñecas de los pacientes con esta enfermedad.

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